El pequeño gran poder de los ciudadanos y de las ciudades en el ámbito energético

Artículo  de Domingo Jiménez Beltrán, Patrono fundador de la Fundación Renovables y miembro del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la economía, publicado, el 26 de marzo de 2018, en 20 MINUTOS

El futuro empieza a estar en nuestras manos si nos organizamos y empoderamos con energía.

Disponemos de tecnologías energéticas y a precios cada vez más asequibles en un sistema energético  cada vez más electrificado. En España, según la reciente propuesta de la Fundación Renovables, para el escenario energético español en la próxima década, horizonte 2030, se puede duplicar la electrificación de la energía final consumida que en el caso de los hogares puede ser  del 100%. Podemos reducir nuestro consumo residencial de energía eléctrica y cubrir este menor consumo con electricidad de fuentes renovables implantadas en nuestro entorno cercano y funcionando en régimen de balance neto o autosuficiencia conectada. Disponemos de Instalaciones de renovables, solar fotovoltaica con o sin baterías, que se pueden implantar en nuestro hogar, edificios comunales o en el entorno cercano, barrio, ciudad, municipio y con múltiples variantes en cuanto a la propiedad: privada, compartida, mancomunada, municipal… o sea nuestras, como “prosumidores” o de alguna forma nuestras en común como “prosumidores” cooperativos.

Son instalaciones con las que conseguimos cubrir nuestras necesidades de forma autónoma (en “autosuficiencia” o también llamado “en isla”), o conectados a red, en autoconsumo con balance neto, intercambiando excedentes con la red, o “autosuficiencia conectada” que es quizás el esquema más plausible y que puede aplicarse a todas las escalas, desde una vivienda hasta toda una ciudad que puede municipalizar la red de distribución (como ya lo han hecho bastantes ciudades europeas).

Esto ya es posible y a precios del kWh sensiblemente inferiores a los que pagamos a las comercializadoras eléctricas, tanto en régimen de autosuficiencia como en el de “autosuficiencia conectada”  aunque en este último caso, en el estado actual de la normativa española (RD 900/2015), claramente restrictiva, es más costoso y complicado, desde el punto de vista de tramitación, que lo que debiera y de gestión, cuando se quiere funcionar con conexión a red y esta red no es mancomunada o municipal que en el caso español es la norma.

A este cambio en el acceso del ciudadano a la generación de energía eléctrica y a cubrir sus propias necesidades domésticas, hay que unir también la posibilidad de hacer un doblete y cubrir también las necesidades energéticas en materia de movilidad con el acceso al vehículo eléctrico -VE-,  cada vez más viable económicamente (más del 40% de los vehículos vendidos en España en 2017 costaron más de 30.000 € que es el coste de un VE de gama media) y en términos de autonomía (más de 300 km, muy favorecido por nuevas baterías de mayor capacidad y duración empezando por las de litio). El consumo para un recorrido medio de 12.000 km al año añadiría un consumo de unos 1.200 kWh., lo que incrementaría simplemente en un tercio lo que ahora consume un hogar medio al año que se mantendría aun con el aumento de la electrificación por la mayor eficiencia.

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